Geoffrey G. McCafferty

Geoffrey G. McCafferty

Director de Mi Museo, University of Calgary, Canada

The arrival of the Spanish

Christopher Columbus first explored the Caribbean coast of Nicaragua on his fourth voyage to the New World in 1502. Pacific Nicaragua was ‘discovered’ by conquistador Gil Gonzalez Davila in 1522, when his explorations north along the Pacific coast from Panama encountered chief Nicaragua on the shore of Lake Cocibolca near modern day San Jorge. Gonzalez Davila was well received, and his descriptions were recorded by the chronicler Francisco Oviedo y Valdez. Continuing further north to the town of Xalteva (modern day Granada) however, Gonzalez was attacked and driven south, and he ultimately fled Nicaragua. He returned in the next year and pacified the region.

La llegada de los Españoles

Cristóbal Colón exploró primero la costa caribeña de Nicaragua en su cuarto viaje al Nuevo Mundo en 1502. El Pacífico de Nicaragua fue "descubierto" por el conquistador Gil González Dávila en 1522, cuando exploraba hacia el norte, a lo largo de la costa del Pacífico de Panamá. Encontraron al cacique Nicaragua en la orilla del lago Cocibolca, cerca del lugar conocido ahora como San Jorge. González Dávila fue bien recibido y sus descripciones fueron registradas por el cronista Francisco Oviedo y Valdez. Continuaron hacia el norte, a la ciudad de Xalteva (la actual Granada), sin embargo, González fue atacado y conducido al sur y huyó de Nicaragua. Pero regresó al año siguiente y pacificó la región.

La llegada de los Mexicanos

Cronistas españoles de los siglos XVI y XVII escribieron información sobre las culturas nativas del Pacífico de Nicaragua, incluyendo idiomas, costumbres y creencias religiosas registradas. Lo más notable fue el grupo conocido como los Nicaraos, que hablaba un dialecto del náhuatl, la lengua de los Aztecas del centro de México. Muchos de los nombres de lugares de Nicaragua moderna, como la Isla de Ometepe ("dos montañas") todavía reflejan las influencias nahuas. Según las fuentes coloniales, los Nahua Nicarao llegaron alrededor de 1250 d.C. Otras narraciones describen lazos comerciales de larga distancia desde el centro de México hasta Nicaragua. Un posible producto comercial era el chocolate: además de las deliciosas bebidas de cacao, las semillas se utilizaban como dinero entre los antiguos Aztecas y Nicaraos.

The Arrival of the Mexicans

Spanish chroniclers of the XVI and XVII centuries recorded information about the native cultures of Pacific Nicaragua, including languages, customs, and religious beliefs. Most notable was the group known as the Nicarao who spoke a dialect of Nahuat, the language of the Aztecs of central Mexico. Many of the place names of modern Nicaragua, such as Ometepe Island (“two mountains”) still reflect the Nahua influences. According to these colonial sources, the Nahua Nicarao arrived about 1250 CE. Other accounts describe long-distance trading ventures from central Mexico all the way to Nicaragua. One likely trade good was chocolate: in addition to the tasty drink cacao beans were also used as money by the ancient Aztecs and Nicarao.

Archaeology in Nicaragua

“To the student of American archaeology there can be no more interesting field for research than Nicaragua. Here was the debatable land between North and South America, between Mayas and Aztecs on the one side and Muyscas or Chibchas on the other, and as a third grim factor, the savage of the Atlantic coast occasionally stepped in to dispute supremacy with his more civilized but less warlike neighbors. Over this whole region may be observed the marks left by the ebb and flow of the tide of conquest, and we may hope, by diligent investigation and study of the relics in which the country so abounds, to contribute something towards the unraveling of the series of prehistoric events in America.”  (J.F. Bransford, 1881) 

Introducción a la Arqueología en Nicaragua

“Para el estudiante de la arqueología americana no puede haber un campo de investigación más interesante que Nicaragua. Aquí estaba la tierra debatible entre Norte y Sur América, entre los Mayas y Aztecas por un lado y los Muyscas o Chibchas por el otro, y como otro factor severo, el salvaje de la costa Atlántica entró de vez en cuando para disputar la supremacía con sus vecinos más civilizados pero menos belicosos. Dentro de esta región se pueden observar las huellas dejadas por el flujo y reflujo de la conquista, y podemos esperar, por medio de investigación cuidadosa y estudio de las reliquias de que el país abunda, a contribuir algo para desenmarañar los eventos prehistóricos de América.” (J.F. Bransford, 1881)