¿Fuera de México?

El cronista español Juan de Torquemada recabó el relato de la migración fuera de México de dos grupos étnicos distintos, los Chorotega y los Nicarao. Según la leyenda, ellos huyeron de la tiranía de los Olmeca-Xicallanca de Cholula y migraron inicialmente a la región de Soconusco en Chiapas (México), después a El Salvador, en donde unos se asentaron como la cultura Pipil, y por fin al Pacífico de Nicaragua y al noroeste de Costa Rica. Torquemada es poco claro respecto a la cronología de la migración, diciendo simplemente que ocurrió “7 o 8 edades de un hombre viejo” antes de su tiempo (c. 1600 d.C).

Si un ‘hombre viejo’ vive por dos ciclos calendáricos de 52 años como es típicamente interpretado, entonces la migración podría haber ocurrido entre 750 y 850 d.C. Pero por otro lado, si una edad más factible de un ciclo calendárico es utilizada, las migraciones empezarían entre 1200 y 1250 d.C. Estas interpretaciones ilustran los problemas con las reconstrucciones ‘mito-históricas’ y demandan corroboración con investigaciones arqueológicas. 

La arqueología de cambios étnicos

El reconocimiento de cambios culturales en la arqueología involucra la interpretación de artefactos como cultura material, que son esencialmente ideas y prácticas ‘fosilzadas’ en contextos arqueológicos. Innovaciones en tecnologías de producción, por ejemplo, muestran cambios; modificaciones estilísticas muestran cambios; y alternativas en alimentación muestran cambios. Todos estos rasgos son accesibles para la arqueología científica. 

Santa Isabel

Ubicado en la costa del Lago Cocibolca (también conocido como el Lago Nicaragua), Santa Isabel es el sitio mejor conocido por su cultura material perteneciente a los Chorotega. Este sitio cubre aproximadamente 300 ha, con al menos 40 montículos residenciales. Excavaciones entre el 2000 y el 2005 investigaron cinco de los montículos, recuperando casi 250,000 artefactos de la vida cotidiana, incluyendo cerámica, lítica, huesos de animales y semillas carbonizadas. Estos datos proveen una ventana sin precedente a la vida cotidiana de los antiguos Chorotegas. Ya sabemos, por ejemplo, que disfrutaron de una dieta variada de plantas y animales silvestres, con poca evidencia de cosechas cultivadas. Vivían en casas sencillas, hechas de bajareque, construidas sobre montículos bajos. Pero, los habitantes de Santa Isabel también trabajaron bienes exóticos hechos de piedra verde, concha, y hueso para intercambio. Hay evidencia fuerte de una producción de textiles para  ropa, pero también para hamacas y redes de pescar.

     

Restos orgánicos de alimentación: tortuga, venado, conchas, y semillas de jocote y paraíso.

El Rayo

Hasta el momento, El Rayo es el sitio más importante para entender la transición cultural provocada por la llegada de los migrantes mexicanos. Con ocupación desde el 500 al 1250 d.C. El Rayo incluye tanto asentamientos autóctonos como posteriores elementos innovadores. Fue un pueblo de pescadores al extremo de la Península de Asese, al sur de Granada. Hubo varias locaciones mortuorias y edificios rituales únicos en la arqueología de Nicaragua. Entre los restos mortuorios se encontraron ejemplos de la cultura material exótica, como una ocarina en forma de pájaro, navajas bifaciales de pedernal, y cráneos humanos como ofrendas pertenecientes al periodo Sapoá de los nuevos habitantes.

  

Restos de un edificio ceremonial y objetos exóticos de los cementerios.