El Rayo: Un sitio ceremonial

La construcción de un camino en la península de Asese, al sur de Granada, expuso urnas funerarias y restos óseos humanos. La Península y cientos de pequeñas isletas se formaron cuando el lado este del volcán Mombacho colapsó hace 1500 años. A partir de 2009, y continuando hasta 2015, arqueólogos de Mi Museo y la Universidad de Calgary han excavado en locales de cementerio y residenciales, y recientemente se descubrieron un gran edificio público. El Rayo fue documentado por primera vez en 1996 por Silvia Salgado González, durante su recorrido regional por su investigación de doctorado. Las excavaciones ahora demuestran que el sitio tenía una mayor profundidad temporal, con una ocupación inicial del período Bagaces tardío (c. 500 d.C.) 

Investigaciones en el Rayo

Las excavaciones se han centrado en cinco locales: Local 1 era un cementerio descubierto en el corte de camino, Local 2 era un área residencial que incluye los períodos Bagaces tardío y Sapoá, Local 3 es otra área mortuoria, Local 4 es un gran edificio público, y el Local 5 es un pequeño montículo residencial.

  

Excavaciones en el Local 1. 

Local 1

El Local 1 tenía múltiples conjuntos de urnas funerarias, a veces con vasijas en miniatura y piedras ígneas, y que datan del período Sapoá. Cráneos aislados estaban ubicados fuera de las urnas como evidencia potencial de la ‘caza de cabezas’ para cráneos de trofeo. Por debajo del nivel de las urnas funerarias estaba otra capa de entierros que datan de período anterior de Bagaces tardío. Estos esqueletos fueron ubicados directamente en el suelo, con ofrendas como vasijas completas, piedras de moler, y una rueca. 

Prácticas domésticas en el local 2

Una red de pozos de prospección encontró altas concentraciones de artefactos en lo que se denominó Local 2. Estos incluyeron restos de ambos períodos, Bagaces tardío y Sapoá, que parece haber sido una ocupación continua. Los restos abundantes representan uno de los mejores contextos para la evaluación de la importante interrogante de cambios culturales, durante el tiempo en que supuestos migrantes se establecieron en el Pacífico de Nicaragua. Los rápidos cambios en los tipos de cerámica demuestran claramente esta transición, pero otros aspectos de la cultura material se mantuvieron sin cambios, lo que sugiere una integración menos dramática.

Local 3 cementerio

En pozos de prospección en un pequeño montículo se encontraron restos óseos y vasijas completas, indicando otra área de cementerio. Esto incluyó una fila de diez urnas en forma de zapato ubicadas cerca de una concentración de escombros, probablemente los restos de una capilla pequeña. Otro conjunto contenía un esqueleto de adulto directamente en el suelo, enterrado con ofrendas exóticas tales como un cascabel de cobre y una ocarina de barro en forma de un pájaro. La alta concentración de urnas y la capilla implican una función ritual distinta del cementerio del Local 1. 

  

Local 3 urnas con ‘capilla’, ofrendas con entierro. 

Edificio público en local 4

En las investigaciones realizadas en 2015 se excavó un pequeño montículo, designado como Local 4. Una alineación de piedras paradas delimitó una estructura que midió 20 x 10 m. Dos líneas paralelas de piedras se interpretaron como arranque para soportar una empalizada, y otras piedras probablemente fueron erigidas como monumentos monolíticos. Un piso bien preparado de ceniza importada (talpuja) estaba limpio de artefactos. Este singular edificio carece de las características de una residencia doméstica, y así se interpreta como un edificio público.

   

Restos arquitectónicos del Local 4.